Richard Greyson, de ROBIN a NIGHTWIND

Las figuras de identificación en la adolescencia son fundamentales para la consolidación de la personalidad. Batman como personaje de ficción es una figura recurrente de identificación para niños, adolescentes y adultos. En el presente post trabajo la influencia de Bruce Wayne (conocido en español como Bruno Díaz) en el joven Richard Greyson (Ricardo Tapia) en su papel de padre adoptivo y su propia identificación con Robin.

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La familia Greyson eran acróbatas de circo, siendo Dick el menor. En una representación en Ciudad Gótica, la familia entera es asesinada por un mafioso dejando al pequeño Richard huérfano. Bruce Wayne se ofrece como prójimo y lo adopta. Wayne también fue huérfano y en su infancia, su mayordomo Alfred Pennywise le dio la contención y guía que le permitió sobrevivir y construir su identidad obscura como Batman. Como adulto, Bruce adopta a Richard y lo entrena como Robin. En un principio, la relación entre Batman y Robin es claramente paternal, el chico admira al vigilante nocturno y está completamente identificado con él.

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Conforme Richard crece, comienza a presentar conflictos de rivalidad con su padre adoptivo como todo adolescente. Sus conflictos edípicos lo llevan a rivalizar por la atención de Hiedra Venenosa y Batichica compitiendo con Batman en los más clásicos escenarios de combate masculino. Sin embargo estos conflictos solo consolidaron la posición de Batman y Bruno como figuras paternas.

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Es la reactivación del complejo de prójimo lo que lleva a Robin a abandonar a Batman y formar su propio grupo de superhéroes y una nueva identidad. Desde el resentimiento hacia su necesidad de Batman como guía, Dick Grayson deja el mando de Robin para convertirse en Nightwing e independizarse de su mentor. Pero su necesidad de pertenecer lo llevará a formar el equipo de Teen Titans (Jóvenes Titanes) con otros chicos que también buscan su deslindarse de la pesada sombra de sus súper-tutores.

 

Vigilantes, Forajidos (outlaws) y Héroes Patrióticos

Los superhéroes surgen en la época entre las dos guerras mundiales y tendrán su boom e inspiración durante y después de la segunda guerra. Los primeros superhéroes, Superman y Batman combaten en las calles peligros comunes. Sus enemigos son mafiosos que abusan del poder, delincuentes que más allá de transgredir la ley dañan inocentes. En este sentido, son Vigilantes que actúan fuera de la ley ya que no pertenecen a una institución legal, policíaca. Actúan ahí donde el sistema falla. Estas primeras historias mantienen a los superhéroes muy cerca de la realidad.

Históricamente, posiblemente el primer Vigilante es Robin Hood y sus forajidos del bosque de Sherwood. La leyenda cuenta que Robin y sus hombres robaban a los ricos para ayudar a los pobres en una época de desolación donde el buen rey Ricardo Corazón de León había partido a la tercera Cruzada para pelear contra el Diablo Musulmán y liberar Tierra Santa. En su ausencia, el Rey Juan había tomado el trono con un reinado de crueldad y avaricia, despojando a los súbditos de sus tierras y elevando los impuestos matando al pueblo de hambre. Robin, como Batman o los Avengers actúan fuera de la ley ante un Estado que no es capaz de dar justicia o proteger a su pueblo.

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Con la Segunda Guerra Mundial, Hitler y el Nazismo serán los grandes villanos a los cuales tendrán que enfrentarse los superhéroes. Y serán un modelo a seguir para todos los villanos de ficción. Posteriormente el comunismo, los rusos y el Viet-Cong heredarán la estafeta de la encarnación de la maldad. A partir de los ochentas, con la guerra del golfo, será el Islam y el terrorismo la reencarnación del Diablo, regresándonos al medievo y las guerras cruzadas, donde la salvación del mundo iba de la mano con la aniquilación de la herejía representada en la figura del Musulmán.

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Ante estos villanos que amenazan no solo al pueblo, sino también al Estado, los superhéroes se vuelven patriotas. Portadores del Ideal del Yo de una cultura dominante, los vigilantes como Batman o Spiderman, los forajidos como Robin Hood  (“outlaws” en ingles) son reconocidos como héroes, mientras sirvan a los intereses del Estado. Si mueren en batalla quedan consagrados como mártires de la patria. Pero si sobreviven, deben alinearse al sistema o ser condenados nuevamente fuera de la ley.

En el texto clásico Para una crítica de la violencia, el filósofo alemán Walter Benjamin plantea la necesidad de los estados de apropiarse de la llamada violencia divina (destructora y redentora, propia del justiciero) ejerciendo una violencia mitica, fundadora de derecho al expandir la ley para abarcarla. En la saga cinematográfica de Avengers, los acuerdos de Sokovia (como ampliación del territorio de la ley) juegan ese papel en el que el Estado (representado por la ONU) que retoma el monopolio de la violencia para controlar las violencias individuales. Ante este hecho, Capitán América, el superhéroe más patriótico se convierte en fugitivo de la ley al negarse a acceder a dichos acuerdos.

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