Universo extendido Marvel o los rizomas de Stan Lee

Un rizoma es un concepto planteado por los filósofos franceses Deleuze y Guattari como un modelo epistemológico donde los elementos se conectan entre sí sin jerarquías. El término es adoptado de la bótanica donde un rizoma es un tallo horizontal y subterráneo que contiene yemas de donde nacen las raíces y brotes herbáceos y crece horizontalmente. El universo Marvel es trazado en este sentido: como historias horizontales que se conectan las unas a las otras en un ensamble energético de personajes[1].

En los años sesentas[2], DC cómics lanza La Liga de la Justicia de América, una agrupación de los grandes superhéroes de la marca (Superman, Batman, Mujer Maravilla, Flash, Acuaman y Linterna Verde) representantes de los valores patrióticos americanos, en apego a la legalidad de la época. Para competir en un mercado decadente, el editor de Timely Cómics, a punto de renunciar, harto de su jefe (Stanley Lieber, mejor conocido como Stan Lee) recibe el encargo de inventar un grupo de superhéroes para ganarle mercado a la Liga de la Justicia[3]. Así surgen los Cuatro Fantásticos, salvaguardando las reglas del código de cómics, pero desafiando los estereotipos del heroísmo. Un científico, una chica, un monstruo y un adolescente que obtienen poderes a partir de un accidente científico en el espacio. Al público le encanta y es el inicio de la era de Marvel.

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En 1962, hacen su aparición el monstruo Hulk, un superhéroe basado en la novela de Dr. Jekyll y Mr. Hyde; Spiderman, el adolescente melancólico y Thor, un médico lisiado que se transforma en el Dios Nórdico del Trueno. En 1963 aparecen Ironman, un magnate millonario comerciante de armas con una cardiopatía y Dr. Strange, un médico soberbio que se instruye en las artes oscuras. En 1964 se introduce a Daredevil, un abogado ciego que por las noches es el Diablo Vengador de Hells Kitchen en Nueva York.

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En el mismo año lanza las agrupaciones Avengers y X-Men. A diferencia de la Liga de la Justicia de DC Cómics, Los Cuatro Fantásticos, Avengers, X-Men, Los Inhumanos y Los Defenders son agrupaciones explosivas de personalidades que se ven obligadas a trabajar en equipo pero sin ninguna armonía. Sus miembros van y vienen, se odian, se reconcilian, cambian de bando, hacen nuevos grupos. Se trata de ensamblajes energéticos cuyas cargas se atraen y se repelen en el azar trágico de la existencia.

Otro aspecto importante en las historias de Marvel es la presencia de personajes femeninos de gran fuerza. La chica invisible, Susan Storm, no es una amazona como la Mujer Maravilla o la novia o prima de un superhéroe como Batichica o Superchica. Susan es una mujer con personalidad propia y de carácter fuerte que une al equipo formado por su prometido (posteriormente su esposo), su hermano menor y su mejor amigo. En la serie de X Men abundan las personalidades femeninas: Storm, Dark Phoenix, Emma Frost, Mistique, Scarlet Witch…. monstruosas sin duda, herederas de la tradición occidental en al que la mujer es portadora del mal[4]. “En los inicios de los 60s Lee y Kirby crean un mundo de equidad de género sin precedentes”[5].

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Sin la seguridad de las galaxias lejanas, los tiempos remotos o las ciudades ficticias de Metrópoli o Gótica, los protagonistas del Universo Marvel coexisten con sus fans en un mundo real. Sin temor por el lado obscuro ni profecías míticas que aseguran la victoria del bien, los personajes de Marvel muestran toda su potencia obscura nacida del odio, el resentimiento y el miedo.

Me interesa trabajar los comics de Marvel como representaciones no polarizadas de los ideales humanos. Stan Lee y su equipo de creativos dan vida a una serie de historias y personajes donde los monstruos se vuelven héroes y los conceptos de maldad y bondad se vuelven puntos de vista. La soberbia, los vicios, la ira, la venganza y el odio son características propias de los superhéroes de Marvel, impactando a generaciones y generaciones de outcasters[6] identificados en la alienación de sus personajes favoritos.

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Yondu: Puedes engañarte a ti y a cualquiera. Pero a mí no me engañas. Sé quién eres.
Rocket: No sabes nada sobre mí, perdedor.
Yondu: Sé todo sobre ti. Sé que actúas como el más duro e infame, pero eres el que está más asustado.
Rocket: ¡Cállate!
Yondu: Sé que robas baterías que no necesitas y que ahuyentas a cualquiera que quiera soportarte, porque sólo un poco de cariño te recuerda lo grande y vacío que es ese agujero dentro de ti.
Rocket: ¡Te dije que te calles!
Yondu: Conozco a los científicos que te hicieron: nunca les importaste.
Rocket: Amigo, ¡hablo en serio!
Yondu: Como mis propios padres que me vendieron, ¡a su propio bebito!, como esclavo. Sé quién eres, chico. Porque eres como yo. [7]


[1] Gilles Deleuze, Félix Guattari. El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona, Paidos, 1985
[2] Sean Howe. Marvel Comics the untold story.
[3] Sean Howe. Marvel Comics the untold story
[4] Pandora en la antigua Grecia, Eva en el Génesis, las brujas y poseídas del medievo han sido representantes del mal en una época en la que se atribuyo al hombre y a Dios la bondad absoluta.
[5] Rebecca Housel. X-Women and X-istance. En: X-Men and Philsophy. Astonishing insight in the mutant X-verse. New Jersey, John Wiley &Sons, Inc. 2009. p 85
[6] outcasters: individuos marginados por la cultura predominante, sin derecho ni pertenencia, monstruos incomprendidos que generan castas o subculturas que desde los años sesenta han proliferado en las juventudes del mundo. Pachucos, hippies, yupies, nerds, emos, chakas, millenials, geeks…. celulas de una sociedad fragmentada ávidos de figuras de identificación en la cultura.
[7]Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017). Director: James Gunn. Guionista: James Gunn (basado en el comic de Marvel escrito por Dan Abnett y Andy Lanning) Internet Script DataBase.

 

La industria del Comic: ¿Producción estética o mass-media?

Después de las guerras mundiales, el imperialismo norteamericano domina de manera importante la cultura occidental. Con los medios masivos de comunicación, la cultura cobra dimensiones líquidas en la era del vacío. Las masas consumen producción de medios, iniciando con los medios impresos, la radio, la televisión, el cine y actualmente el internet. Y son estos medios a partir de los cuales se permea la cultura dominante. Al igual que en la antigüedad, las historias de ficción permean los pueblos como estrategia de dominación, determinando los valores de una cultura. El filósofo y psicoanalista francés Felix Guattari indica que

El cine, la televisión y la prensa son instrumentos fundamentales para formar e imponer una realidad dominante y significaciones dominantes. […] son instrumentos de poder. Manipulan, antes que mensajes, energía libidinal. […] Hoy los mass-media funcionan esencialmente al servicio de la represión. Pero pueden hacerse instrumentos de liberación muy importantes.[1]

El comic surge en el contexto de la masificación de la información en los medios impresos. Hacia finales de los años veintes, los periódicos popularizan las tiras cómicas con un sin fin de personajes que se hacen entrañables. Estos primeros cómics, como su nombre lo indica, tenían la intención de divertir con imágenes simples y personajes simpáticos contando historias graciosas y sencillas.

Durante la gran depresión en Estados Unidos, a principios de los años treinta, las revistas de cómics se vuelven el medio de literatura barata para un pueblo desesperanzado. Las tiras cómicas de los periódicos evolucionan a pequeños pasquines que cuentan historias divertidas. Las temáticas de estas revistas eran fundamentalmente los westerns de aventura, la comedia y el terror. El filósofo francés Clement Rosset en su filosofía trágica[2] señala que la risa y el terror son las reacciones comunes frente a lo real. No sorprende entonces que estos géneros sean tan populares en esta época. La gran depresión representa la caída de los valores del imperio naciente frente a la devastación de la primera gran guerra: cruel realidad difícil de representar.

El heroísmo de los vaqueros contra los indios en la conquista del oeste norteamericano domestican la rabia de las clases obreras oprimidas por las crisis financieras, generando el estereotipo del monomito americano[3] que moldeará la cultura norteamericana y posteriormente invadirá los imaginarios culturales de occidente. La premisa del western consiste en el extranjero que llega a una comunidad sin ley y se ve obligado a hacer justicia por su propia mano. No se trata de un héroe virtuoso, sino de un personaje trágico arrojado a una circunstancia en la que combate la injusticia. Una vez restaurado el orden, el héroe desaparece, no se integra nunca a la comunidad, es siempre un forastero.

El nacimiento de Superman en 1938 representa el inicio de la era del comic de superhéroes, temática que impactará de tal forma que se adueñará del término cómic. Cabe indicar que Superman en sus inicios era un extraterrestre dedicado a proteger a los débiles y desprotegidos. En la misma línea del héroe del western. Al año siguiente, Bob Kane crea a Batman, siendo el primer justiciero oscuro.

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Al estallar la segunda guerra mundial[4], DC Comics, dueños de la franquicia de Superman, modifican la imagen del superhéroe, convirtiéndolo en un patriota americano para no ser confundido con comunista, en apego a la legalidad del imperio dominante: Estados Unidos. Si bien el cómic de superhéroes nace como una corriente transgresiva; como línea de fuga ante la hegemonía capitalista, es utilizada por el sistema como propaganda por su impacto mediático. En la segunda guerra mundial, los cómics fueron utilizados a favor de los aliados comandados claramente por Estados Unidos. Con Hitler y el nazismo como villanos, los héroes americanos Superman y Capitán América portan los colores heroicos de la nación que salvará al mundo.

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Al término de la guerra, son victima de la moral de los años cincuentas y satanizados por el psicólogo norteamericano Fedric Wertham y su artículo La seducción de la inocencia en el cual acusaba a los cómics de provocar la delincuencia juvenil y la falta de valores en la juventud[5]. Tal prejuicio persiste a la fecha: demasiada violencia en los cómics, demasiada maldad para las mentes infantiles. El artículo genera tal impacto, que los editores de las revistas, escritores y dibujantes de comics fueron citados en comisiones de las cortes norteamericanas en una cacería de brujas digna de la Santa Inquisición. Después de derrotar al demoníaco Hitler, los superhéroes eran acusados de seducir malignamente las mentes inocentes de los infantes.

En 1954 se crea la Comic Code Authority para regular los contenidos de las revistas.  La mayoría de los cómics vieron su extinción ante el Código que prohibía la violencia explicita, los contenidos sangrientos y de terror, la simpatía hacia los criminales y estipulaba que en toda historia el bien debía ganar frente al mal así como una serie de reglas que lograron volver a los cómics una cosa satánica que no debía caer en manos de los niños para no contaminar su inocencia. Pero la semilla estaba sembrada.

batman y joker

Batman: ¿Por qué quieres asesinarme?
Joker: ¡Yo no quiero matarte! ¿Qué haría yo sin ti? Volver a robar a los mafiosos? No, no…¡no! Tú….tú me complementas.
Batman: Eres basura que mata por dinero.
Joker: ¡No hables como ellos! No lo eres…aunque quisieras serlo. Para ellos solo eres un monstruo, como yo. Te necesitan ahora. Pero cuando no sea así, te van a hacer a un lado, como a un leproso. Su moral, su código… Te olvidarán a la primera señal de problemas. Sólo son tan buenos como el mundo se los permite. Te aseguro que cuando haya dificultades todas estas personas civilizadas se comerán a sí mismas. Yo no soy un monstruo. Solo voy un paso adelante[6]


[1] Felix Guattari. Más allá del significante. En: Erotismo y Destrucción. Vittorio Boarini (Ed.) Fundamentos, Madrid, España, 1983. p 85
[2] Clément Rosset. El objeto singular. Madrid, Ed. Sextopiso, 1979 p 43
[3] El arquetipo denominado Monomito Americano (American Monomyth) fue acuñado por Shelton y Jewett, estudiosos de la literatura de superhéroes en Estados Unidos. En su libro The Myth of the American Superheroe, señalan como desde el western se observa una singularidad en los héroes norteamericanos en contraste al famoso trabajo de Joseph Campbell, El Héroe de las mil caras. Esta singularidad consiste en la falta de comunidad: “una comunidad en armonía paradisiaca es amenazada por el mal; las instituciones normales fallan en contener el peligro; un héroe desinteresado emerge, renunciando a las tentaciones y lleva a cabo la misión; auxiliado por el destino su victoria contra el mal resulta en la restauración de la paz en la comunidad; el héroe entonces desaparece en la obscuridad”. Mills Anthony R. American Theology, Superhero Comics, and Cinema. The Marvel of Stan Lee and the Revolution of a Genre. Routledge. New York, 2014, p 4. La traducción es mía.
[4] Grant Morrison. Supergods. Random House, Nueva York, 2012
[5] Sean Howe. Marvel Comics the untold story. Harper-Perennieal, Nueva York. 2012. p 29.
[6]Batman: El caballero de la noche (2008) Director: Christopher Nolan. Guionistas: Jonathan Nolan y Christopher Nolan (basado en los personajes de DC Comics creados por Bob Kane) Internet Movie DataBase.