La industria del Comic: ¿Producción estética o mass-media?

Después de las guerras mundiales, el imperialismo norteamericano domina de manera importante la cultura occidental. Con los medios masivos de comunicación, la cultura cobra dimensiones líquidas en la era del vacío. Las masas consumen producción de medios, iniciando con los medios impresos, la radio, la televisión, el cine y actualmente el internet. Y son estos medios a partir de los cuales se permea la cultura dominante. Al igual que en la antigüedad, las historias de ficción permean los pueblos como estrategia de dominación, determinando los valores de una cultura. El filósofo y psicoanalista francés Felix Guattari indica que

El cine, la televisión y la prensa son instrumentos fundamentales para formar e imponer una realidad dominante y significaciones dominantes. […] son instrumentos de poder. Manipulan, antes que mensajes, energía libidinal. […] Hoy los mass-media funcionan esencialmente al servicio de la represión. Pero pueden hacerse instrumentos de liberación muy importantes.[1]

El comic surge en el contexto de la masificación de la información en los medios impresos. Hacia finales de los años veintes, los periódicos popularizan las tiras cómicas con un sin fin de personajes que se hacen entrañables. Estos primeros cómics, como su nombre lo indica, tenían la intención de divertir con imágenes simples y personajes simpáticos contando historias graciosas y sencillas.

Durante la gran depresión en Estados Unidos, a principios de los años treinta, las revistas de cómics se vuelven el medio de literatura barata para un pueblo desesperanzado. Las tiras cómicas de los periódicos evolucionan a pequeños pasquines que cuentan historias divertidas. Las temáticas de estas revistas eran fundamentalmente los westerns de aventura, la comedia y el terror. El filósofo francés Clement Rosset en su filosofía trágica[2] señala que la risa y el terror son las reacciones comunes frente a lo real. No sorprende entonces que estos géneros sean tan populares en esta época. La gran depresión representa la caída de los valores del imperio naciente frente a la devastación de la primera gran guerra: cruel realidad difícil de representar.

El heroísmo de los vaqueros contra los indios en la conquista del oeste norteamericano domestican la rabia de las clases obreras oprimidas por las crisis financieras, generando el estereotipo del monomito americano[3] que moldeará la cultura norteamericana y posteriormente invadirá los imaginarios culturales de occidente. La premisa del western consiste en el extranjero que llega a una comunidad sin ley y se ve obligado a hacer justicia por su propia mano. No se trata de un héroe virtuoso, sino de un personaje trágico arrojado a una circunstancia en la que combate la injusticia. Una vez restaurado el orden, el héroe desaparece, no se integra nunca a la comunidad, es siempre un forastero.

El nacimiento de Superman en 1938 representa el inicio de la era del comic de superhéroes, temática que impactará de tal forma que se adueñará del término cómic. Cabe indicar que Superman en sus inicios era un extraterrestre dedicado a proteger a los débiles y desprotegidos. En la misma línea del héroe del western. Al año siguiente, Bob Kane crea a Batman, siendo el primer justiciero oscuro.

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Al estallar la segunda guerra mundial[4], DC Comics, dueños de la franquicia de Superman, modifican la imagen del superhéroe, convirtiéndolo en un patriota americano para no ser confundido con comunista, en apego a la legalidad del imperio dominante: Estados Unidos. Si bien el cómic de superhéroes nace como una corriente transgresiva; como línea de fuga ante la hegemonía capitalista, es utilizada por el sistema como propaganda por su impacto mediático. En la segunda guerra mundial, los cómics fueron utilizados a favor de los aliados comandados claramente por Estados Unidos. Con Hitler y el nazismo como villanos, los héroes americanos Superman y Capitán América portan los colores heroicos de la nación que salvará al mundo.

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Al término de la guerra, son victima de la moral de los años cincuentas y satanizados por el psicólogo norteamericano Fedric Wertham y su artículo La seducción de la inocencia en el cual acusaba a los cómics de provocar la delincuencia juvenil y la falta de valores en la juventud[5]. Tal prejuicio persiste a la fecha: demasiada violencia en los cómics, demasiada maldad para las mentes infantiles. El artículo genera tal impacto, que los editores de las revistas, escritores y dibujantes de comics fueron citados en comisiones de las cortes norteamericanas en una cacería de brujas digna de la Santa Inquisición. Después de derrotar al demoníaco Hitler, los superhéroes eran acusados de seducir malignamente las mentes inocentes de los infantes.

En 1954 se crea la Comic Code Authority para regular los contenidos de las revistas.  La mayoría de los cómics vieron su extinción ante el Código que prohibía la violencia explicita, los contenidos sangrientos y de terror, la simpatía hacia los criminales y estipulaba que en toda historia el bien debía ganar frente al mal así como una serie de reglas que lograron volver a los cómics una cosa satánica que no debía caer en manos de los niños para no contaminar su inocencia. Pero la semilla estaba sembrada.

batman y joker

Batman: ¿Por qué quieres asesinarme?
Joker: ¡Yo no quiero matarte! ¿Qué haría yo sin ti? Volver a robar a los mafiosos? No, no…¡no! Tú….tú me complementas.
Batman: Eres basura que mata por dinero.
Joker: ¡No hables como ellos! No lo eres…aunque quisieras serlo. Para ellos solo eres un monstruo, como yo. Te necesitan ahora. Pero cuando no sea así, te van a hacer a un lado, como a un leproso. Su moral, su código… Te olvidarán a la primera señal de problemas. Sólo son tan buenos como el mundo se los permite. Te aseguro que cuando haya dificultades todas estas personas civilizadas se comerán a sí mismas. Yo no soy un monstruo. Solo voy un paso adelante[6]


[1] Felix Guattari. Más allá del significante. En: Erotismo y Destrucción. Vittorio Boarini (Ed.) Fundamentos, Madrid, España, 1983. p 85
[2] Clément Rosset. El objeto singular. Madrid, Ed. Sextopiso, 1979 p 43
[3] El arquetipo denominado Monomito Americano (American Monomyth) fue acuñado por Shelton y Jewett, estudiosos de la literatura de superhéroes en Estados Unidos. En su libro The Myth of the American Superheroe, señalan como desde el western se observa una singularidad en los héroes norteamericanos en contraste al famoso trabajo de Joseph Campbell, El Héroe de las mil caras. Esta singularidad consiste en la falta de comunidad: “una comunidad en armonía paradisiaca es amenazada por el mal; las instituciones normales fallan en contener el peligro; un héroe desinteresado emerge, renunciando a las tentaciones y lleva a cabo la misión; auxiliado por el destino su victoria contra el mal resulta en la restauración de la paz en la comunidad; el héroe entonces desaparece en la obscuridad”. Mills Anthony R. American Theology, Superhero Comics, and Cinema. The Marvel of Stan Lee and the Revolution of a Genre. Routledge. New York, 2014, p 4. La traducción es mía.
[4] Grant Morrison. Supergods. Random House, Nueva York, 2012
[5] Sean Howe. Marvel Comics the untold story. Harper-Perennieal, Nueva York. 2012. p 29.
[6]Batman: El caballero de la noche (2008) Director: Christopher Nolan. Guionistas: Jonathan Nolan y Christopher Nolan (basado en los personajes de DC Comics creados por Bob Kane) Internet Movie DataBase.

El Problema del Mal

En filosofía, partir de Platón, el problema del mal se ha trabajado tanto en la filosofía como en la literatura como lo abyecto al ideal humano. Se le han atribuido al hombre y a Dios la virtud y la bondad como estatutos de su ser. En toda historia, literatura y recuento científico, la maldad se encarna en monstruos demoníacos que deben ser aniquilados al representar un peligro para la humanidad. Las mitologías contemporáneas como El Señor de los Anillos, Star Wars o los cómics de DC perpetúan esta tradición en la que el bien y el mal son fuerzas opuestas, a veces con una influencia Hegeliana son complementarias, pero el bien siempre triunfa sobre el mal.

villanos

Desde el psicoanálisis, en 1914, Freud escribe desolado sobre la gran guerra y sus horrores sin poder entender cómo es que el humano habiendo llegado a la cima de la cultura y la civilización pueda ser tan destructivo. ¡Cómo si la domesticación de los impulsos implicara erradicar la malicia y el odio! En la famosa correspondencia con Einstein, ambos comparten su preocupación por las tendencias destructivas del humano. Finalmente en malestar en la cultura, no tiene más que establecer la sospecha de un instinto violento y mortífero en el humano al cual la civilización no puede domesticar.

La historia de la humanidad es una historia de guerras y muertes violentas. Sin embargo, el siglo XX escandaliza por la capacidad científica y tecnológica para construir maquinas de guerra y perfeccionar las técnicas de aniquilación. El Holocausto pasará a la historia como el gran genocidio. ¡Cómo si los grandes imperios de la antigüedad – Grecia, Roma, el Imperio Romano Apostólico del Medievo con sus guerras cristeras – o los imperialismos – el británico, el francés o el español que conquistaron el nuevo mundo – no hubieran sido genocidas!

 

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El problema para pensar el mal consiste en la idealización narcisista que el humano ha hecho de sí mismo. Desde Platón hasta Freud, pasando por la tradición cristiana que se instituyó en la cultura occidental durante el Medievo, la concepción del hombre ha sido polarizada e idealizada. La hegemonía de la bondad colocada en el hombre y en Dios mantuvieron la concepción de la maldad en las periferias de lo humano, representada en las monstruosidades. Y lo monstruoso y demoníaco merece y debe ser destruido. De ahí que las matanzas realizadas en nombre de Dios durante el Medievo no se consideraran genocidios. Los indios y los negros africanos no tenían alma, las brujas estaban poseídas por el Diablo, de manera que al no ser considerados humanos, su exterminio carecía del juicio moral de genocidio. Paradójicamente, los judíos en el tercer Reich también fueron extirpados de sus derechos como ciudadanos y condenados al exterminio. La diferencia: no fue un designio divino sino humano… o bien demoníaco si sostenemos que la maldad de Hitler lo ubica como la encarnación misma de Satanás. ¿Y qué hay de Hiroshima y Nagasaki con sus muertos y afectados por generaciones y generaciones debido a la radiación? Tampoco es genocidio ya que los japoneses eran “malos” y fueron bombardeados por los “héroes de guerra”: los estadounidenses que rescataron a los judíos de ser aniquilados por los monstruosos alemanes. ¿Esto es un relato histórico o un guión de ficción? Las líneas son tenues.

x men (2)

Mutantes. Desde el descubrimiento de su existencia han sido relacionados con miedo, sospecha, y odio frecuente. Por todo el planeta, el debate continúa. ¿Son los mutantes el siguiente eslabón en la cadena evolutiva, o simplemente una nueva especie de la humanidad luchando por su participación en el mundo? De cualquier manera, es un hecho histórico: Compartir el mundo nunca ha sido característica definitiva de la humanidad.

―Charles Xavier[1]

Hay que recordar que la historia de la humanidad ha sido contada por los pueblos que sostienen el poder. Las mitologías y los relatos heroicos han formado parte de la instauración del dominio de los poderosos sobre los pueblos popularizando los valores y tradiciones de cada cultura, así como las representaciones de la maldad. De ahí que resulte interesante observar como en el siglo XX, ante la muerte de Dios y la destrucción provocada por las guerras, surgen en una literatura de masas mitologías contemporáneas que llenan los vacios de historias y generan nuevos conceptos de heroísmo y monstruosidad.

En los últimos sesenta años, después de las guerras mundiales y el holocausto, el problema del mal y la destructividad humana así como su abordaje han tenido que virar de manera significativa. La filosofía y la ciencia han hecho su parte en tratar de explicar y entender la maldad. La ficción, como siempre, bordea la problemática humana y resulta más certera.


[1] X Men 2. (2003) Dirigido por Bryan Singer. Guionistas: Zak Penn, David Hayter, Bryan Singer, Michael Dougherty, Dan Harris, David Hayter (basado en los personajes de Marvel, creados por Stan Lee y Jack Kirby). Intenet Movie Database.