Batman: El detective de Bob Kane

Como todos sabemos, los padres del pequeño Bruce Wayne son víctimas de la violencia y el crimen, provocando el surgimiento del Caballero de la Noche. En las diferentes versiones del acontecimiento, Thomas y Martha Wayne son aparentemente asesinados fortuitamente, pero al paso del tiempo Bruce describe que su muerte fue parte de un plan macabro de quienes ostentan el poder en la ciudad y para quienes los Wayne representaban un obstáculo. La orfandad con la que Bruce se confronta le es por completo desconocida.

Criado con los privilegios de la clase favorecida, el joven Wayne vivencia por primera vez la carencia en ese callejón oscuro frente al cadáver de sus padres. A diferencia de los villanos que enfrentará a lo largo de casi un siglo de historietas, programas de televisión y películas, Bruce tuvo un desarrollo sólido en sus primeros años y una serie de prójimos que lo asistirán en su asenso como antihéroe y vigilante de Gótica. Los menos afortunados devienen villanos, arrebatados también de la posibilidad del reconocimiento heroico.

La noción del trauma infantil es el núcleo de la construcción del personaje de Batman. A decir de Bob Kane, creador del personaje, “no se nos ocurre nada mas traumático que ver morir a tus padres frente a tus ojos“. La primera aparición de la historia de origen de Batman data de 1939 en el número 33 de Detective Comics: “La leyenda de Batman – quien es y como devino quien es” en la cual bastaba con mostrar el asesinato fortuito de los padres para justificar la necesidad de reivindicar la muerte de los padres como motivación para volverse el vigilante de Ciudad Gótica. En esta versión es la ira el afecto desplazado en la construcción de Batman: la reivindicación a diferencia de la venganza pretende dar sentido a un acontecimiento que deja al sujeto en la impotencia absoluta. Al atribuir un juicio a tal evento, la necesidad de justicia deviene en el deseo de venganza.

El primer Batman busca la venganza como retribución del daño sufrido, y construye su identidad para atemorizar a los delincuentes. Su construcción proviene de la oscuridad más profunda del humano: el miedo y la ira que buscan la retribución como si al destruir aquello que provocó el dolor realmente se reparara el daño. Esta configuración corresponde al odio primitivo y hace de Bruce Wayne un personaje casi sociopático cuyas características no distan mucho de los villanos. Lo que hace de Batman un héroe es un código moral que le impide matar y en ese sentido se auto-prohibe la consolidación de su venganza.

En los años sesentas, esta versión tendrá que matizarse poniendo el énfasis en la protección de otros como no pudo hacerlo con sus padres y no solo en la venganza personal. Este es el comportamiento heroico que deviene de lo que se ha denominado culpa del sobreviviente. Dicha configuración se sostiene en la noción clásica de la tendencia al bien y la represión de los afectos oscuros. La transformación en lo contrario permite que la ira y el odio se manifiesten como deseo de cuidado de los más necesitados, con la consecuente retribución narcisista de la admiración y el reconocimiento del otro. Esta es la versión censurada de Batman, que se mantendrá en la era de Plata en la que Superman y sus demás superamigos busca el bien mayor siendo parte de la liga de la justicia.

GOTHAM: Una ciudad oscura para el Caballero de la Noche

Cuando Bob Kane y Bill Finger crearon a Batman en 1939, dibujaron el contexto que el vigilante oscuro requería: Ciudad Gótica. En aquel entonces, Gótica representaba la decadencia de la promesa americana y el escenario de la Gran Depresión.

En la era Oscura, Gotham será el escenario de la cruda realidad del capitalismo gore. Término propuesto como referencia a la “reinterpretación dada a la economía hegemónica y global de los espacios (geográficamente) fronterizos.[…] nos referimos al derramamiento de sangre explicito e injustificado […] al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento” (Sayak Valencia, Capitalismo Gore).

El crimen organizado, la violencia de las calles, la pobreza extrema contrastada con la extravagancia de la riqueza de una elite particular son los elementos que enmarcan la desesperanza en la cual nacieron los cómics. Esta imagen de una sociedad en decadencia ha cobrado vigencia en cada era y cada artista que ha participado en la estética de Góthica ha conservado estas características. Ochenta años después, Ciudad Gótica sigue siendo el escenario de la sociedad contemporánea que ha fallado en sostener al ciudadano y proveer de un ambiente suficientemente bueno para el desarrollo de una sana subjetividad.

Gótica es la metáfora cristalizada de la oscuridad en la decadencia de una sociedad que falla como prójimo en la asistencia del otro y genera el escenario perfecto para gestar La Maldad. El completo abandono de las instituciones, la corrupción del poder y la desigualdad financiera ofrecen todos los elementos para el desarrollo del odio, la envidia y los deseos de retribución.

Recientemente, Fox desarrollo la serie Gotham donde la ciudad es la protagonista del devenir de los personajes que contribuyen a la batimitología.

Superpoderes y monstruos sublimes -PRIMERA PARTE – Batman y Nietzsche.

Estoy convencida que si Nietzsche hubiera tenido la oportunidad de experimentar la estética del cómic se habría fascinado. El héroe monstruoso de la era de plata y el antihéroe de la era oscura son la cristalización de la tragedia y la transmutación de todos los valores que el filosofo planteaba para enfrentar el nihilismo. Para muchos consumidores de cómics, esto es una realidad, la experiencia que el cómic ofrece es la posibilidad de encontrar nuevos objetos y nuevas metas a situaciones que podemos calificar nihilistas y/o mortíferas.

Cabe aclarar que no todos los personajes del cómic cumplen con la propuesta de sublimación de la oscuridad, sin embargo, la experiencia estética del consumidor de cómics si ofrece tal posibilidad para el individuo que, sin saberlo, lo requiere. Las narrativas de estas publicaciones (y sus respectivas franquicias fílmicas y televisivas) presentan el ritmo neobarroco de una tragedia continua. El protagonista no descansa nunca. Batman y Superman, pioneros en estas narrativas, llevan 90 años sin ver satisfechas sus deseos de bienestar y venganza.

La causa del placer no es la satisfacción de la voluntad (me interesa combatir especialmente esta superficial teoría, la absurda moneda falsa psicológica de las cosas cercanas), sino el hecho de que la voluntad quiere avanzar y es siempre nuevamente dueña de lo que se encuentra a su paso. El sentimiento gozoso se encuentra precisamente en la insatisfacción de la voluntad, en el hecho de que la voluntad no vive satisfecha si no tiene enfrente un adversario y una resistencia. El ≪hombre feliz≫: ideal del rebano. (Nietzsche, La Voluntad de Poder. Ensayo de una transmutación de todos los valores)

La voluntad de los personajes en los cómics definitivamente cumplen con este querer avanzar adueñándose de todo cuanto encuentra a su paso, siempre hay adversarios y resistencia, su tragedia consiste en no poder ser parte del rebaño. Muchos usuarios de comics se viven también de esta forma: alienados del rebaño que es la especie humana, y encuentran en este mundo un sentido a una vida que con facilidad se torna aburrida y vacía.

El primer personaje que ofreció la fórmula del superhombre nietzcheano no es Superman, es Batman. Creado por Bob Kane y Bill Finger en 1939, el vigilante de ciudad gótica representa la voluntad de poder y el espíritu de la venganza contrapuestos al nihilismo de su alterego, Bruce Wayne. El primer Batman era un personaje violento creado para un público adulto que buscaba historias de detectives y superhéroes. El encargo que Kane recibió fue justo ese: crear un personaje con la fórmula del superhéroe que vendía tan bien en Superman pero con un giro policiaco. Su inspiración fue la novela negra con contenidos violentos y eróticos no apta para el público infantil. La colección de villanos hizo gala de la influencia de las historietas de terror y la precaria psicología “forense” que intentaba una aproximación a la mente criminal.

Bruce Wayne es un huérfano al igual que Kal-El. A diferencia del extraterrestre, Wayne es humano y está lejos de sentir la compasión cristiana que el criptoniano proclama hacia la debilidad de la humanidad. el símbolo del murciélago es una representación del miedo de Bruce. A diferencia de Superman cuyo símbolo pretende dar esperanza a la humanidad, la batiseñal pretende atemorizar a los criminales. Wayne de transforma en lo que él mismo más teme. Bruce sublima su miedo creando un símbolo que representa lo que él más teme y libera su voluntad de poder abrazando su resentimiento y deseos de venganza. Posteriormente Batman fue víctima de la censura y tuvo que alinearse al código binario del Bien y el Mal, pero la publicación mantuvo siempre un halo oscuro en la construcción de sus villanos.

Frank Miller y Alan Moore retoman los orígenes oscuros de Batman en The killing Joke y la saga Caballero de la Noche, mismas que inspira las películas de Batman de Chistopher Nolan y el Joker de Todd Phillips. A partir de este momento, la batimanía será cuna de representaciones oscuras sublimadas impregnadas de voluntad de poder.

Trauma y precariedad en los tiempos del COVID

La pandemia mundial que nos acontece nos enfrenta con una crisis para muchos sin precedentes. Escuchamos noticias o leemos redes sociales que nos advierten constantemente del peligro. La sensación de sentirnos constantemente amenazados suele despertar sentimientos de precariedad, percibirnos indefensos ante la incertidumbre y la impotencia.

 

 

 

 

 

El humano, como cualquier animal, reacciona ante las señales de peligro activando su sistema de alerta. Esto le permite defenderse del peligro a través de dos mecanismos principales: la huida y el ataque.

 

El mecanismo de huida es el más adaptativo. La mejor forma de evitar el peligro es la retirada. En este sentido, el AISLAMIENTO SOCIAL recomendado como medida para evitar el contagio obedece a este mecanismo. La emoción correspondiente a la huída es el miedo. La población que voluntariamente se ha recluido a sus hogares sigue su instinto de supervivencia atendiendo el temor que provoca la información sobre la pandemia y se resguarda esperando que pase el peligro. El aislamiento social y el confinamiento conlleva otros peligros.

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La agresividad es otro mecanismo de defensa ante el peligro. Este se activa cuando el sujeto no ve viable la huida. La emoción que acompaña esta respuesta es la ira. Muchas personas que no pueden quedarse en casa a resguardarse de la amenaza o para quienes el aislamiento social implica un peligro muestran signos de irritabilidad en vez del nerviosismo o la ansiedad que el miedo generalmente provoca.

La combinación del miedo con encierro e incertidumbre provoca un desgaste en la capacidad de residencia. Conforme el tiempo transcurre, si el estado de alerta no disminuye, el sujeto empieza a presentar signos de estrés. Este tiene componentes fisiológicos y psíquicos como respuesta a la prolongada exposición al peligro. Cuando las señales de alarma no disminuyen y el organismo se encuentra atascado sin poder huir o defenderse, comienza a desarrollarse la vivencia de un trauma.

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El trauma psíquico se vive como una herida o ruptura de la mente. Igual que el trauma físico (lesión, fractura u otro tipo de daño corporal), se provoca cuando una condición del medio sobrepasa los mecanismos de protección del organismo. Por ejemplo, una cortadura en la piel se da cuando una superficie filosa sobrepasa la resistencia natural de la piel dejando expuestas las capas inferiores. Esto provoca un sangrado que favorece la limpieza natural de la herido y al coagular se restablece y cierra dejando una cicatriz. El psiquismo funciona igual. El problema con las situaciones traumáticas es que tienden a remover otras heridas (como si uno cortara de nuevo sobre la cicatriz) generando mucha confusión ya que a diferencia de la herida en la piel que es visible, la herida psíquica duele pero no se ve.

La forma mas sana de enfrentar el trauma es a través de la creatividad. Las situaciones límite nos confrontan con la imposibilidad y es importante asumirla pero también utilizar la motivación de los mecanismos adaptativos (el miedo y la ira) para crear soluciones. El miedo nos permite protegernos, la ira defendernos. Estas emociones adecuadamente canalizadas apuntalan la capacidad de resilencia frente al trauma.

Ironman, Batman, Green Arrow, Flash y Hulk son personajes que se vuelven héroes al confrontar sus traumas, canalizar su ira y su miedo transformándolos en superpoderes para vencer la adversidad.

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Avengers VS Justice League 2: Los Patrocinadores

Batman y Ironman

Los genios millonarios neoliberales. Huérfanos, solitarios y obscuramente narcisistas, Bruce Wayne y Tony Stark son los patrocinadores de ambos equipos. No poseen poderes supernaturales, no son victimas de la ciencia, pero ejercen su voluntad como poder y el legado familiar financia sus proyectos. Inteligencia, dinero y fuerza física: los ideales del neoliberalismo encarnados en estos personajes de ficción.

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Batman en la obscuridad de la noche combatiendo criminales en el anonimato buscando vengar la muerte de sus padres. Ironman a la luz de los reflectores da la cara al mundo con todas sus implicaciones. El vacío que deja en Bruce el asesinato de sus padres del cual fue testigo genera en él la sed de venganza que lo catapulta como vigilante anónimo. El costo de su misión es la soledad y una dificultad casi incapacitante para establecer vínculos. Tony comparte el conflicto para relacionarse afectivamente, sin embargo, su necesidad de reconocimiento lo hace desplegar conductas infantiles que le permiten jugar en el mundo y eventualmente establecer relaciones significativas.

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Derivado de lo anterior, la violencia de Batman proviene de su ira contenida, mientras Ironman la expresa en su implacable sarcasmo. Mientras Bruce se acompaña de Alfred, su mayordomo leal, clara figura paterna; Tony tiene a Pepper, su asistente y posterior CEO de su corporativo, evidente objeto  materno de amor.

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Ambos son personalidades narcisistas, con despliegue de conductas omnipotentes, sentimientos de superioridad y la continua devaluación de otros como defensa. Batman cultiva su ira en el aislamiento de la baticueva, incrementando su odio y paranoia. Tony por su parte se desmorona entre el alcoholismo, su dependencia infantil hacia Pepper, y su debate entre la vida y la muerte con un corazón permanentemente amenazado.

 

¿Justicia o Venganza?

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El conflicto entre la justicia y la venganza va más allá de los personajes cinematográficos. Es un dilema moral propio del estatuto de humanidad. El moderno concepto de justicia es un ideal del humano frente a los primitivos deseos de venganza. La justicia apela a la racionalidad moral y la noción de un Bien Común con la posibilidad de la salvación. La venganza no cree en la justicia, ya que duda del sistema que la sostiene. La justicia pretende prevenir el caos. La venganza aparece ante la pérdida del equilibrio, ahí donde la justicia falla en su prevención del caos.

Frente a estos dilemas morales (muy actuales en el mundo contemporáneo), se me antoja contrastar desde la ficción, a la Liga de la Justicia de DC cómics con Los Vengadores de Marvel. Tomare únicamente las películas de los últimos años, sin perder de vista que las historias y sus personajes datan de hace casi 60 años y han tenido variaciones tanto en los mismos cómics como en televisión.

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Dado que el Universo Cinematografico de Marvel (MCU) inició en 2008 con la primera entrega de IronMan, tenemos más personajes y más películas que han ido construyendo la saga de Avengers. Por parte de DC, su universo extendido inicia hasta 2013 con el retorno de Superman a la pantalla grande, seguido de Batman vs Superman: Dawn of Justice (2016), Suicide Squad (2016), Wonder Woman (2017) y finalmente Justice League (2017). Por lo tanto, para hacer una comparación “justa”, tomaré solamente la fase uno del MCU Marvel y la primera película de Avengers para comparar con la Liga de la Justicia.

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La conformación de los equipos.

En la película, vemos un Bruce Wayne devastado por la muerte de Superman que desde la culpa busca reunir a los meta humanos. En el avance de Suicide Squad, vimos a Miranda Wallace entregando a Wayne los archivos de los metahumanos: Diana Prince, Barry Allen, Victor Stone y Arthur Curry. La iniciativa del equipo surge de Batman. En lo personal me sorprende que el Caballero de la Noche siendo un lobo solitario quiera un equipo. Podría interpretarlo como un gesto de madurez, de aceptación de su imposibilidad para salvar al mundo por sí mismo, lo cual contrasta con su personalidad narcisista.

Por su parte, en la saga de Marvel, es Nick Fury quien convoca la iniciativa vengadores, “un equipo de personas extraordinarias que estuvieran dispuestas a luchar cuando así los necesitáramos”, o bien un grupo de monstruos inestables, una bomba de tiempo. Fury es una especie de figura parental (con funciones paternas y maternas) que delega después el liderazgo del equipo a Steve Rogers y Tony Stark quienes fungen como una linda familia disfuncional. El fantasma de Howard Stark, fundador de SHIELD, y figura de discordia para la rivalidad filial entre Tony y Cap es negociada por la función materna de Fury quien cuida y vigila a todos los miembros de la familia de vengadores.

Regresando a la comparación, la liga de la justicia se conforma ante la muerte de Superman y el resurgimiento de Steppenwolf, quien aprovecha la desolación del planeta ante la muerte del criptoniano para atacar. Se trata de una guerra antigua que ocurrió en un tiempo mitológico y requirió la unión de los pueblos de la tierra: hombres, Amazonas y Tritones. Diana y Arthur se unen a Bruce como representantes de estos pueblos ante el llamado. Cyborg y Flash son los teenagers convocados al equipo para hacer justicia. El equipo se une ante el imperativo de salvar al mundo porque solo ellos pueden hacerlo y no pueden negarse a ese mandato.

En contraste, los vengadores reclutados por Fury son convocados ante el robo del teseracto perpetrado por Loki quien busca destruir Midgard para vengarse de su hermano Thor a quien siempre ha envidiado. Steppenwolf busca conquistar el mundo y así provoca la unión de los superhéroes para detenerlo. Loki por su cuenta quiere destruir la Tierra para vengarse de su hermano. Para lograrlo, hace un trato con Thanos, el verdadero villano quien destruirá el planeta a cambio del teseracto. Loki es solo un mercenario que entra al juego de Thanos por sus motivaciones personales en relación a su hermano. Si voy más lejos en la comparación, Thanos a diferencia de Steppenwolf, tiene una agenda más compleja. Él no busca la destrucción sino la salvación del Universo… pero en la primera película de Avengers, aún no sabemos eso así que dejare este argumento para un post posterior.

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Entonces, la Liga de la Justicia se une porque es su deber salvar al mundo. Los Vengadores convocados por Fury acuden al llamado sin mucha claridad de lo que puedan hacer y con muchas dudas sobre las intenciones de Nick. Lo que realmente los cohesiona es la muerte del agente Coulson en manos de Loki. Su motivación central para hacer equipo es vengar su muerte y de paso salvar el mundo. Como le indica Tony a Loki, “si no podemos salvar el mundo seguro lo vengaremos y tu amigo mío te has encargado de hacernos enojar a todos”.

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Mientras la Justice League pelea por la salvación del mundo desde el imperativo categórico de hacer lo correcto; los Avengers buscan vengar la muerte del Agente Coulson en una lucha personal contra Loki (para quienes ya vimos La Era de Ultron e Infinity War, sabemos que la formula se repite). En mi interpretación, se trata por una parte de la visión Kantiana del imperativo categórico como el deber-hacer-el-bien representada en La Liga de la Justicia; y por otra parte la superación del espíritu de la venganza de Nietzsche que establece la condición de posibilidad del superhombre representada en Los Avengers.

¿Kant o Nietzsche?…

¿Justicia o Venganza?…

¿tú que eliges?

La industria del Comic: ¿Producción estética o mass-media?

Después de las guerras mundiales, el imperialismo norteamericano domina de manera importante la cultura occidental. Con los medios masivos de comunicación, la cultura cobra dimensiones líquidas en la era del vacío. Las masas consumen producción de medios, iniciando con los medios impresos, la radio, la televisión, el cine y actualmente el internet. Y son estos medios a partir de los cuales se permea la cultura dominante. Al igual que en la antigüedad, las historias de ficción permean los pueblos como estrategia de dominación, determinando los valores de una cultura. El filósofo y psicoanalista francés Felix Guattari indica que

El cine, la televisión y la prensa son instrumentos fundamentales para formar e imponer una realidad dominante y significaciones dominantes. […] son instrumentos de poder. Manipulan, antes que mensajes, energía libidinal. […] Hoy los mass-media funcionan esencialmente al servicio de la represión. Pero pueden hacerse instrumentos de liberación muy importantes.[1]

El comic surge en el contexto de la masificación de la información en los medios impresos. Hacia finales de los años veintes, los periódicos popularizan las tiras cómicas con un sin fin de personajes que se hacen entrañables. Estos primeros cómics, como su nombre lo indica, tenían la intención de divertir con imágenes simples y personajes simpáticos contando historias graciosas y sencillas.

Durante la gran depresión en Estados Unidos, a principios de los años treinta, las revistas de cómics se vuelven el medio de literatura barata para un pueblo desesperanzado. Las tiras cómicas de los periódicos evolucionan a pequeños pasquines que cuentan historias divertidas. Las temáticas de estas revistas eran fundamentalmente los westerns de aventura, la comedia y el terror. El filósofo francés Clement Rosset en su filosofía trágica[2] señala que la risa y el terror son las reacciones comunes frente a lo real. No sorprende entonces que estos géneros sean tan populares en esta época. La gran depresión representa la caída de los valores del imperio naciente frente a la devastación de la primera gran guerra: cruel realidad difícil de representar.

El heroísmo de los vaqueros contra los indios en la conquista del oeste norteamericano domestican la rabia de las clases obreras oprimidas por las crisis financieras, generando el estereotipo del monomito americano[3] que moldeará la cultura norteamericana y posteriormente invadirá los imaginarios culturales de occidente. La premisa del western consiste en el extranjero que llega a una comunidad sin ley y se ve obligado a hacer justicia por su propia mano. No se trata de un héroe virtuoso, sino de un personaje trágico arrojado a una circunstancia en la que combate la injusticia. Una vez restaurado el orden, el héroe desaparece, no se integra nunca a la comunidad, es siempre un forastero.

El nacimiento de Superman en 1938 representa el inicio de la era del comic de superhéroes, temática que impactará de tal forma que se adueñará del término cómic. Cabe indicar que Superman en sus inicios era un extraterrestre dedicado a proteger a los débiles y desprotegidos. En la misma línea del héroe del western. Al año siguiente, Bob Kane crea a Batman, siendo el primer justiciero oscuro.

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Al estallar la segunda guerra mundial[4], DC Comics, dueños de la franquicia de Superman, modifican la imagen del superhéroe, convirtiéndolo en un patriota americano para no ser confundido con comunista, en apego a la legalidad del imperio dominante: Estados Unidos. Si bien el cómic de superhéroes nace como una corriente transgresiva; como línea de fuga ante la hegemonía capitalista, es utilizada por el sistema como propaganda por su impacto mediático. En la segunda guerra mundial, los cómics fueron utilizados a favor de los aliados comandados claramente por Estados Unidos. Con Hitler y el nazismo como villanos, los héroes americanos Superman y Capitán América portan los colores heroicos de la nación que salvará al mundo.

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Al término de la guerra, son victima de la moral de los años cincuentas y satanizados por el psicólogo norteamericano Fedric Wertham y su artículo La seducción de la inocencia en el cual acusaba a los cómics de provocar la delincuencia juvenil y la falta de valores en la juventud[5]. Tal prejuicio persiste a la fecha: demasiada violencia en los cómics, demasiada maldad para las mentes infantiles. El artículo genera tal impacto, que los editores de las revistas, escritores y dibujantes de comics fueron citados en comisiones de las cortes norteamericanas en una cacería de brujas digna de la Santa Inquisición. Después de derrotar al demoníaco Hitler, los superhéroes eran acusados de seducir malignamente las mentes inocentes de los infantes.

En 1954 se crea la Comic Code Authority para regular los contenidos de las revistas.  La mayoría de los cómics vieron su extinción ante el Código que prohibía la violencia explicita, los contenidos sangrientos y de terror, la simpatía hacia los criminales y estipulaba que en toda historia el bien debía ganar frente al mal así como una serie de reglas que lograron volver a los cómics una cosa satánica que no debía caer en manos de los niños para no contaminar su inocencia. Pero la semilla estaba sembrada.

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Batman: ¿Por qué quieres asesinarme?
Joker: ¡Yo no quiero matarte! ¿Qué haría yo sin ti? Volver a robar a los mafiosos? No, no…¡no! Tú….tú me complementas.
Batman: Eres basura que mata por dinero.
Joker: ¡No hables como ellos! No lo eres…aunque quisieras serlo. Para ellos solo eres un monstruo, como yo. Te necesitan ahora. Pero cuando no sea así, te van a hacer a un lado, como a un leproso. Su moral, su código… Te olvidarán a la primera señal de problemas. Sólo son tan buenos como el mundo se los permite. Te aseguro que cuando haya dificultades todas estas personas civilizadas se comerán a sí mismas. Yo no soy un monstruo. Solo voy un paso adelante[6]


[1] Felix Guattari. Más allá del significante. En: Erotismo y Destrucción. Vittorio Boarini (Ed.) Fundamentos, Madrid, España, 1983. p 85
[2] Clément Rosset. El objeto singular. Madrid, Ed. Sextopiso, 1979 p 43
[3] El arquetipo denominado Monomito Americano (American Monomyth) fue acuñado por Shelton y Jewett, estudiosos de la literatura de superhéroes en Estados Unidos. En su libro The Myth of the American Superheroe, señalan como desde el western se observa una singularidad en los héroes norteamericanos en contraste al famoso trabajo de Joseph Campbell, El Héroe de las mil caras. Esta singularidad consiste en la falta de comunidad: “una comunidad en armonía paradisiaca es amenazada por el mal; las instituciones normales fallan en contener el peligro; un héroe desinteresado emerge, renunciando a las tentaciones y lleva a cabo la misión; auxiliado por el destino su victoria contra el mal resulta en la restauración de la paz en la comunidad; el héroe entonces desaparece en la obscuridad”. Mills Anthony R. American Theology, Superhero Comics, and Cinema. The Marvel of Stan Lee and the Revolution of a Genre. Routledge. New York, 2014, p 4. La traducción es mía.
[4] Grant Morrison. Supergods. Random House, Nueva York, 2012
[5] Sean Howe. Marvel Comics the untold story. Harper-Perennieal, Nueva York. 2012. p 29.
[6]Batman: El caballero de la noche (2008) Director: Christopher Nolan. Guionistas: Jonathan Nolan y Christopher Nolan (basado en los personajes de DC Comics creados por Bob Kane) Internet Movie DataBase.