Arkham: Precariedad y locura en los bordes del abismo

El miedo será, en efecto, el afecto predominante en la construcción de los villanos de Gótica y sus representaciones de La Maldad. Arkham como institución psiquiátrica es el claro exponente de la medicalización de la locura. Lo que en el Medievo se juzgó como pecado, en la modernidad se dictamina como enfermedad mental, así que el monstruo criminal queda encerrado en los nosocomios.

Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth (Asilo Arkham: Una casa sensata en una tierra sensata) es una novela gráfica creada por Grant Morrison en 1989 (ya en la Era Oscura) donde Joker se apodera de Arkham, tomando a los internos y personal médico como rehenes para obligar a Batman a pasar 24 horas con ellos (Morrison, Asilo Arkham: Una casa sensata en una tierra sensata, 1989). La propuesta de Morrison es claramente una invitación a la locura como el referente más claro de la oscuridad que habita a todo ser humano. La premisa de Joker de que “sólo se requiere un mal día para volverlo a uno loco” (Moore, The Killing Joke, 1988) se pone en juego.

          La locura y la maldad están claramente asociadas en nuestra era y las representaciones de Arkham son la prueba de ello. Los villanos que han enfrentado al Murciélago de Gótica nos ofrecen un conglomerado de locos con los que mucha gente se identifica. La mayoría son considerados monstruos por la sociedad y por sí mismos. Además, proceden de las circunstancias más precarias que Gótica provee. La exclusión social, la pobreza y la precariedad son signos que circulan en la locura.

          El Príncipe Payaso, Rey de Arkham, encabeza la lista de los personajes más oscuros en la mitología del cómic. Guasón, como lo conocemos en México o El Bromas en España, aparece en 1940, un año después del primer número de Batman. En la clásica dicotomía de luz y oscuridad, si El Caballero Oscuro es el héroe sobrio de Ciudad Gótica que inspira miedo en los criminales, su enemigo debía ser un payaso colorido cuya risa desencaja tanto como su frenética personalidad.

          Desde su debut, Joker representa el caos y la locura. Es un bufón, la carta comodín que enfrenta al caballero. El bufón medieval debe ser lo “suficientemente sabio para hacerse el tonto (…) los reyes envidiaban su libertad para hacer lo que se les ocurriera” (Langley, The Joker Psychology. Evil Clowns and the Women Who Love Them, 2019). Esta es la esencia del personaje: el sinsentido del caos, la ocurrencia de la destrudo en asociación libre.

          El Bufón Sonriente o El Payaso Asesino son los primeros sobrenombres de Guasón. Su maldad radica en la libertad de hacer lo que se le ocurra y sus ocurrencias son impredecibles. Como he comentado en los planos precedentes, el ser humano busca el control de la incertidumbre, la construcción del monstruo y el héroe deviene ante el anclaje necesario frente el abismo de lo impensable.

Bruce debe convertirse en algo más para enfrentar la angustia de aniquilación y el desamparo ante su orfandad; Oswald Cobblepotdeviene en El Pingüino para apropiarse de la monstruosidad física que le ha valido el rechazo de todos, incluidos sus padres; Johnathan Crane se vuelve el Espantapájaros ante el rechazo de sus colegas, etc. En todos estos personajes se cumple la premisa que el monstruo aparece para combatir a la oscuridad de la incertidumbre, la desolación y el sinsentido. Joker por su cuenta es el sinsentido, el agente de la incertidumbre y por lo tanto la representación de La Maldad misma en tanto carga libre que busca un objeto arbitrario para satisfacerse. El caos que Joker desata en cualquiera de sus apariciones provoca mal-estar y éste se interpreta como Maldad.

El Pingüino de la Era de Oro es un mafioso que representa a la monstruosidad de la clase adinerada. A lo largo de los años, el personaje ha tenido otras historias de origen, pero en general conserva la idea original de haber sido abandonado por sus padres debido a sus deformidades físicas. En algunas versiones es criado en las alcantarillas (Burton, Batman Regresa, 1992), en otras crece en las calles y es acogido por Carmine Falcone, el mayor mafioso de Gótica (Heller, 2014-2019). La maldaddel Pingüino radica en su búsqueda de retribución y la necesidad de reafirmar su narcisismo herido. Esta necesidad de pertenencia (y afecto) lo hace asociarse constantemente con otros villanos o incluso con el mismo Batman (en la Edad de Oro, Pingüino es un informante de Batman (Langley, Batman and Psychology. A Dark and Stormy Knight, 2012).

El Espantapájaros es el verdadero antagonista de Batman. Johnatan Crane es un profesor de psicología obsesionado con investigar el miedo. En su narcisismo, realiza experimentos con sus alumnos que le valen ser expulsado de la facultad. Por venganza se convierte en Espantapájaros y desarrolla drogas que provocan el miedo para forzar a sus víctimas a obedecer (Langley, Batman and Psychology. A Dark and Stormy Knight, 2012).

          Al igual que Batman, el personaje de Joker ha evolucionado a lo largo de ochenta años de publicaciones, pasando por las diferentes épocas de la estética del cómic. El Joker original es un criminal “loco” que mata y comete crímenes por aparente diversión, eligiendo a sus víctimas prácticamente al azar. A partir del código de censura, las editoriales tuvieron que reprimir el instinto homicida del Payaso Asesino. En la Era de Plata resurge como el Príncipe Payaso del Crimen sin cometer un solo asesinato durante casi 30 años. Este es el Guasón que inmortalizó Cesar Romero en la serie televisiva de los años sesenta (Langley, The Joker Psychology. Evil Clowns and the Women Who Love Them, 2019).


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