Lex Luthor: Interrogando al villano.

En las tramas infantiles, los héroes son los protagonistas encarnando los valores de una cultura dada. Superman es el símbolo de esperanza que el pueblo norteamericano necesitaba en la Gran Depresión. En esa época, Luthor como antagonista del héroe kriptoniano, representaba la arrogancia que han sido desde la antigüedad rasgos de maldad. Lucifer es quizá el personaje más famoso por desafiar a Dios -su padre- desde la soberbia, encarnando durante siglos la figura del Mal. Conforme han cambiado las épocas (y conforme hemos crecido), los villanos nos pueden resultar más interesantes y más humanos que los héroes. Tratar de entender La Maldad de un personaje ofrece debates interesantes, mientras que la Bondad del héroe puede parecernos aburrida o inverosímil.

Al interrogar la maldad de Luthor, podemos diferenciar su monstruosidad de su malicia ambas derivadas de su destructividad. La inteligencia superior de Lex es el origen de su alienación. Inicialmente incitada por sus padres, es después el motivo de su exilio, abriendo ese abismo en el cual se sabe incomprendido. Luthor es un alienado, un inadaptado social incapaz de leer los códigos de otros humanos. Estas características lo hacen propicio a cultivar lo mortífero generando la falta de empatía y la cosificación de sí mismo y de otros con su correspondiente utilización maquiavélica. Pero Luthor no presenta en su infancia ni maltrato, ni conductas asociales. Su privación corresponde al desfase entre sus capacidades intelectuales y la falta de comprensión del mundo que lo rodea.

Aunque Lex es un personaje ficticio, en la clínica con pacientes de elevada inteligencia se corrobora el sentimiento de extrañeza y dificultad para la empatía con humanos “normales”. La psicología ha desarrollado amplias investigaciones sobre la correlación entre la inteligencia y la empatía, mostrando que los niños superdotados que no reciben atención a temprana edad suelen presentar dificultades para entender a otros, así como rasgos narcisistas y aislamiento social.

La falta de pertenencia hace del joven Luthor un segregado social. Se refugia en la ciencia y la tecnología ya que se identifica más con las cosas que con las personas. Esta identificación con la cosa maquínica, no humana se observa en varios personajes. En el caso de Lex, dado su narcisismo, su fascinación por la tecnología tiene una connotación casi fetichista que lo lleva a percibir a las personas también como objetos presentando comportamientos utilitarios que imposibilitan el vínculo con un prójimo humano. Tony Stark y Bruce Wayne comparten con Luthor esa fascinación por la tecnología. Stark sobre todo, comparte las características narcisistas de Lex pero a diferencia de éste, Tony busca prójimos en sus máquinas a las cuales da un trato humano (a diferencia de Luthor que trata a los humanos como máquinas).

Durante su infancia y adolescencia, el joven Luthor comienza a sublimar la oscuridad que lo habita en la creación de tecnología. El sufrimiento que le provoca la alienación deviene en la construcción de la coraza narcisista que recubre su mal-estar sublimando en el más estricto sentido freudiano la tensión pulsional hacia el conocimiento. Eventualmente construirá un traje, una armadura que lo dota de los poderes que Superman posee, siendo capaz de enfrentarlo en un duelo justo.

Desde esta perspectiva es el encuentro con Superman lo que propina la herida que lo lleva a devenir un monstruo envidioso pero no del todo malvado. La paranoia característica de la maldad en Luthor se encuentra focalizada en su enemigo. Y dado que éste no cristaliza en la realidad una amenaza, Lex debe construir una narrativa que sostenga su berreo ante la herida narcisista de no ser omnipotente y la envidia de que Superman si lo sea. Conforme el personaje evoluciona, buscará retribución y su odio hacia la humanidad con el deseo de dominación devendrán de la frustración de no encontrar resonancia a su sentir entre el resto de los humanos que idolatran al kriptoniano.

En su necesidad de pertenencia, creará grupos delictivos con los que comparte el odio hacia Superman y participará del crimen organizado donde encuentra adeptos a sus ideales. Luthor logra consolidar su narcisismo en el reconocimiento de otros miembros del Sindicato del Crimen del cuál es claramente dueño y líder. Las características de Lex permiten que en las publicaciones de la era oscura aparezca como presidente de los Estados Unidos e incuso como aliado de Superman transformándose de villano a antihéroe en un giro sublimatorio de su genio maligno.

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